EZEQUIEL WOLF

jueves, 23 de mayo de 2013

te robaré un color

Y entonces perdida en esa búsqueda de cien millones de palabras se entregaba a la película para subirse a las letras, a las palabras, a las imágenes ya conocidas
(casi todas de memoria)
y de esa forma desmalezarse los ojos
en busca de ese sentimiento de intensidad tan eterno como el amor
(porque el amor es eterno, y no perpetuo eterno porque uno es sensación y sentimiento)
-vapor humeante de las bocas en otoño-
Lo que me gusta del otoño
nada tiene que ver con que las veredas se alfombren de oropeles con hojas secas, con hojas muertas
con ojos calibrados en sepia, no.
Lo que me gusta del otoño es el frío.
Lo que me gusta del frío del otoño es que empieza la temporada de cafésconleche.
Lo que me gusta del frío del otoño es que obliga a buscar calor,
y es en esa búsqueda en ese anhelo de calor que uno juega a abrigarse, 
a rodar, a dormir con alguien
y entonces, cuando todo duerma, te robaré un color.

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