EZEQUIEL WOLF

lunes, 23 de diciembre de 2013

2/2


...desde los pies con el agua de cristal, 
entre los dedos la arena se acomoda en las pisadas sin pasado que arrastrada por el tiempo vuelve una y otra vez a recomenzar en el roce de las piernas que se mueven porque no podrían quedarse quietas,
el dýnamo estrellado en la maquinaria de la noche del tiempo bulle sangre y bombea marcando el tiempo
y la cadera que baila primero de izquierda a derecha,
y la cintura entra en el juego circular y el cuerpo se llena de aire mientras la piel se moja y transpira
y los brazos penden de los hombros, relajados, sueltos pero sin perder el equilibro y
 la cabeza se sacude y el cuerpo todo batuka cuando el el sol se derrite por el horizonte
y las olas traen consigo, desde el fondo desde allá 
a la noche a la luna
y todos, todos de blanco...